Más de 13 millones de personas sufren esta enfermedad que afecta también a sus cuidadores emocionalmente.
En México, se estima que más de trece millones de personas viven con dermatitis atópica, y el impacto de esta enfermedad se extiende a sus cuidadores, quienes enfrentan una carga emocional significativa.
La dermatitis atópica (DA) afecta particularmente a familias con niños, ya que se observa una mayor prevalencia de la enfermedad entre cuidadores de bebés y niños de entre cero y cinco años. Según reportes, el 80% de los cuidadores de pacientes con DA ha manifestado síntomas de depresión, angustia, frustración y culpa, enfatizando la importancia de comprender el impacto emocional que la enfermedad genera en el entorno familiar.
La doctora Ana del Carmen García, gerente médica de Inmunología y Dermatología en Sanofi, destaca la necesidad de un abordaje integral que contemple tanto el tratamiento de los pacientes como el bienestar de sus cuidadores. “En las manos de un alergólogo o dermatólogo es posible recuperar el bienestar y la tranquilidad. Actualmente, las opciones terapéuticas han modificado el panorama para quienes viven con formas moderadas o graves de la DA”, subraya la doctora.
La DA no solo presenta síntomas como resequedad y comezón persistente, sino que también puede influir en la salud mental y emocional de quienes la padecen. Estudios indican que el 89% de los pacientes considera que su calidad de vida se ve afectada, y el 80% reporta dificultades para dormir debido a los síntomas de la enfermedad. Estas consecuencias pueden llevar a un cansancio constante y dificultades en el desempeño escolar o laboral.
Adicionalmente, la dermatitis atópica ha sido objeto de estudio en cuanto a su relación con otras enfermedades alérgicas, como el asma, sugiriendo un posible patrón de evolución conocido como la “marcha atópica”. Esto implica que las personas que desarrollan DA desde una edad temprana pueden estar en riesgo de sufrir otros problemas de inflamación tipo 2, lo que subraya la importancia del diagnóstico y seguimiento oportuno.
En resumen, la dermatitis atópica no solo afecta a quienes la padecen, sino que su impacto también se siente en quienes los cuidan. Aunque existen tratamientos disponibles, el reconocimiento temprano de los síntomas y el apoyo emocional son cruciales para mejorar la calidad de vida de todos los involucrados.


