El evento promete beneficios económicos y sociales, según Fernanda Camara Norat, viceministra de Turismo de Brasil.
Fernanda Camara Norat, viceministra de Turismo de Brasil, señaló que la Copa Mundial Femenina de 2027 puede generar beneficios económicos y fortalecer el desarrollo del fútbol femenil en América Latina.
Fernanda Camara Norat, viceministra de Turismo de Brasil, enfatizó que el desarrollo del fútbol femenil actual permite considerar la Copa del Mundo como un evento que genera beneficios económicos y sociales significativos. En entrevista con La Jornada, Camara destacó que esta copa representará un hito histórico en acelerar inversiones, visibilidad y desarrollo estructural del deporte en América Latina. Camara subrayó también el papel transformador del torneo, que promoverá la igualdad de género y enfrentará problemas como la violencia contra las mujeres y el racismo, mientras alienta la participación femenina en roles de liderazgo y gestión.
La experiencia reciente del Mundial Femenil de Australia-Nueva Zelanda 2023, que logró ingresos de más de 570 millones de dólares, es un claro ejemplo del auge de esta modalidad. El éxito del torneo 2023 se debió al impulso de la FIFA desde 2017, que promovió la creación de ligas para el fútbol femenil.
Para Brasil, además del impulso deportivo, la Copa de 2027 significará una oportunidad de crecimiento turístico, con la creación de más de 73,700 empleos y un impacto económico estimado en 1,720 millones de dólares, basado en un estudio de la FGV. La visibilidad del torneo también podría aumentar las inversiones en la categoría, dado el interés creciente de las marcas en el fútbol femenil.
Asimismo, el desarrollo del fútbol femenil se proyecta entre los cinco deportes más importantes a nivel mundial para 2030, con un incremento del 38% en su base de aficionados, según un informe de Nielsen Sports. Esto refuerza el potencial de eventos como la Copa de Brasil para consolidar al país como un destino turístico acogedor y diverso, exhibiendo sus atractivos culturales como las fiestas juninas.
La Copa del Mundo Femenina en Brasil se perfila no solo como un evento deportivo, sino como un catalizador social y económico para América Latina, ampliando el panorama del fútbol femenil y su impacto global.


