La CILA afirma que el proyecto estadounidense no tiene solicitud de permisos ante el organismo binacional y carece de evaluaciones técnicas; el bajo nivel del agua mantiene las estructuras sobre el lecho del río.
Autoridades estadounidenses instalaron el primer tramo de boyas giratorias naranjas en el río Bravo, a la altura del Puente Internacional Juárez-Lincoln —conocido como Puente 2—, frente a Nuevo Laredo, Tamaulipas, como parte de sus acciones de seguridad fronteriza, según los reportes difundidos sobre los trabajos el 13 de octubre de 2026.
De acuerdo con el medio local Vox Populi Noticias, antes de la colocación de las boyas se colocaron estructuras de anclaje en medio del cauce para sostener la barrera. El tramo inicial quedó situado cerca del puente internacional, en una zona donde el nivel del agua alcanza aproximadamente 37 centímetros.
Esa condición ha impedido que los dispositivos permanezcan flotando, por lo que descansan sobre el lecho rocoso junto al puente. El portal La Verdad reportó que la instalación ocurre en un contexto de sequía y escasez de agua en el cauce del río Bravo, situación que impidió que las boyas flotaran como se esperaría con un nivel más alto. La misma fuente señala que la barrera forma parte de las medidas estadounidenses para frenar el cruce irregular de migrantes y funcionar como un obstáculo físico en puntos no autorizados.
La obra ha provocado inquietud entre autoridades de Nuevo Laredo y de Laredo, Texas, por sus posibles efectos sobre el comportamiento del río. La preocupación aumenta ante la posibilidad de lluvias intensas y un eventual crecimiento del cauce en este punto de la frontera. Entre los riesgos señalados está la posible acumulación de ramas y otros materiales arrastrados por la corriente durante una creciente, lo que podría obstruir el río o desprender las boyas.
La Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA) indicó que el proyecto no tiene una solicitud de permisos ante el organismo binacional y señaló que faltan las evaluaciones técnicas correspondientes. Hasta ahora ninguna de las fuentes consultadas precisa si esas evaluaciones serán presentadas ni en qué plazo.
Ambos reportes coinciden en que la instalación modifica el paisaje del río Bravo, un espacio ligado históricamente a la vida cotidiana de las comunidades de los Dos Laredos. También queda abierta la interrogante sobre cómo responderá la estructura si el nivel del río aumenta de manera considerable durante la temporada de lluvias.
No se ha confirmado la fecha exacta en que se colocó el primer tramo, cuántos módulos integrarán la barrera en total ni si habrá nuevas etapas de instalación río abajo. Tampoco hay pronunciamiento público de las autoridades estadounidenses responsables del operativo en el material disponible.
Para quienes cruzan a diario entre Nuevo Laredo y Laredo, Texas, el punto a seguir es el nivel del río Bravo y el comportamiento de la barrera en caso de creciente: la CILA no ha recibido solicitud de permisos para el proyecto y las evaluaciones técnicas siguen pendientes, por lo que no existe por ahora una fecha definida para su revisión.
Fuentes: voxpopulinoticias.com.mx, laverdad.com.mx


