La orden aplaza hasta fin de año el gravamen al combustible, aunque la Casa Blanca describe una medida más acotada que la anunciada por el mandatario en Nebraska.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó el lunes una orden ejecutiva que permite comprar diésel rojo, un combustible normalmente reservado para maquinaria agrícola y equipos todoterreno, para su uso en vías públicas, en medio del fuerte aumento de precios en las gasolineras.
De acuerdo con el reporte de Periódico Contacto, la decisión llega en un momento delicado: el encarecimiento del combustible ha golpeado al Partido Republicano a pocas semanas de las elecciones legislativas. En las últimas semanas, los precios del diésel en Estados Unidos alcanzaron máximos históricos por encima de los 6 dólares por galón.
En un mitin en Nebraska, Trump dijo a sus seguidores que la orden “eliminaría oficialmente el requisito de uso fuera de carretera y permitiría a cualquier persona comprar diésel rojo libre de impuestos por cualquier motivo”. El mandatario admitió que no está familiarizado con ese tipo de combustible y bromeó ante la multitud: “No sé qué demonios es, pero sea lo que sea, se supone que es muy bueno”.
Sin embargo, una nota informativa de la Casa Blanca publicada junto con la orden describe una medida más limitada que lo anunciado en el acto público. El documento instruye al secretario del Tesoro, Scott Bessent, y al secretario de Defensa, Pete Hegseth, a aplazar hasta fin de año el impuesto sobre el diésel rojo y a buscar maneras de eximir a los consumidores de ese gravamen. Según la Casa Blanca, las autoridades federales y los gobernadores de los estados podrán decidir si suspenden los controles y eximen a los conductores de esa obligación fiscal.
Esa diferencia entre el anuncio del mitin y el texto oficial es el punto que queda por aclarar: la orden no detalla todavía cómo se aplicaría el beneficio en cada entidad ni con qué mecanismo comprobaría un conductor la exención, y no se ha confirmado una fecha distinta a la del lunes para la firma.
Durante el mismo acto, Trump también elogió un acuerdo alcanzado con Europa este mes para liberar 100 millones de barriles de diésel refinado de las reservas estratégicas durante los próximos cuatro meses, una medida que apunta a aliviar la presión sobre el suministro.
Las explicaciones oficiales y el discurso político no coinciden en el origen del problema. La hoja informativa de la Casa Blanca no menciona el conflicto con Irán y atribuye el aumento de precios a la guerra entre Rusia y Ucrania y a una escasez de la capacidad global de refinamiento. El vínculo con Irán aparece, en cambio, en la versión que se difundió junto con el anuncio.
El contexto importa para la audiencia: buena parte de los mexicanos en Estados Unidos depende del diésel para trabajo agrícola, transporte de carga y oficios de campo, y cualquier cambio en el precio del combustible se traslada de inmediato al costo de los servicios y de los alimentos. Por eso la medida se sigue de cerca tanto en zonas rurales como en corredores logísticos.
Por lo pronto, el aplazamiento del impuesto al diésel rojo corre hasta fin de año y su aplicación efectiva quedará en manos de las autoridades federales y de cada gobernador. Lo que falta por confirmar es el alcance real del beneficio para el consumidor final y si el precio en bomba refleja la medida en las próximas semanas.
Fuentes: periodicocontacto.com



