El profesor investigador de la UAM plantea que escuelas de los tres niveles educativos y autoridades orienten a los estudiantes, porque estas tecnologías ya inciden en los procesos de enseñanza.
Las escuelas de los tres niveles educativos y las autoridades en la materia deberían desarrollar una pedagogía para orientar a los estudiantes en el uso de dispositivos electrónicos e inteligencia artificial, consideró Hugo Aboites, profesor investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM). El motivo: estas herramientas ya tienen un efecto en los procesos educativos, según dijo el académico, citado por La Jornada.
Pedagogía, en este contexto, no significa una lista de reglas sobre qué aparato se permite y cuál no. Se refiere al conjunto de criterios y métodos con los que se enseña: cuándo conviene apoyarse en una herramienta digital, cómo verificar lo que responde una inteligencia artificial y qué hacer con esa información. Es decir, el acompañamiento formativo, no solo la dotación de equipos.
Aboites sostiene que estas tecnologías ya modifican la manera en que se enseña y se aprende, por lo que la respuesta no puede llegar después. De acuerdo con el investigador, la tarea corresponde tanto a los planteles de los tres niveles educativos como a las autoridades educativas.
El material consultado no incluye cifras, un diagnóstico detallado ni un plan de acción específico. Tampoco precisa si existe una propuesta formal de la UAM, si hay un pronunciamiento de las autoridades educativas ni en qué plazos se plantearía ese trabajo pedagógico. Estos puntos no están confirmados en la fuente.
La inteligencia artificial, para un lector no especializado, es el tipo de programas capaces de generar textos, imágenes o respuestas a partir de instrucciones escritas. Su llegada a las aulas plantea dudas prácticas: desde tareas hechas con estos programas hasta el uso de datos personales de los menores, aspectos que no se detallan en la información disponible.
¿Qué significa esto para el lector? Que el debate sobre la tecnología en la escuela no se agota en comprar dispositivos o bloquear aplicaciones: lo que se discute es si habrá formación y criterios claros para estudiantes y docentes. Por ahora, la propuesta queda como un señalamiento de un académico de la UAM, sin plan ni cifras conocidas, así que las decisiones concretas sobre el aula siguen sin estar sobre la mesa.



