La nueva barrera flotante sustituye a las estructuras cilíndricas que, según reportes, llegaron a desplazarse con las variaciones del nivel del agua.
Estados Unidos colocó una nueva barrera flotante de boyas esféricas naranjas en el río Bravo, a la altura de Nuevo Laredo, en sustitución de las estructuras cilíndricas que se habían utilizado antes en ese sector del cauce, de acuerdo con PostaMx.
El sistema observado está compuesto por grandes boyas esféricas de color naranja, una modalidad distinta a las estructuras cilíndricas instaladas previamente y que, según los reportes difundidos, llegaron a desplazarse debido a variaciones en el nivel del río.
De acuerdo con la información publicada por PostaMx, el interior de las nuevas boyas puede incorporar espuma de celdas cerradas, un material empleado para conservar la flotabilidad aun cuando la superficie exterior presente algún daño. Otra de las particularidades del diseño es que las esferas pueden girar de manera independiente, característica que dificulta que una persona se apoye sobre ellas para intentar escalar la barrera.
Las imágenes compartidas en redes sociales muestran la intervención de maquinaria pesada durante las labores de instalación, en un punto del río Bravo ubicado frente a territorio mexicano, precisa el medio tamaulipeco.
Las boyas no permanecen aisladas: están conectadas entre sí mediante cables o cadenas metálicas que atraviesan o sujetan las estructuras, formando una línea continua sobre el cauce. El sistema puede incluir también piezas metálicas entre las esferas y distintos mecanismos de fijación para mantener una separación controlada entre cada elemento y dificultar el paso de personas.
En determinados tramos de este tipo de barreras pueden utilizarse mallas o redes suspendidas debajo de las boyas, con la función de limitar la posibilidad de atravesar la estructura por debajo de la superficie. La configuración permite crear una barrera que ocupa parte del cauce y que se adapta a las condiciones de flotación del sistema.
La colocación representa un cambio respecto al mecanismo previo en este sector del río Bravo. Aquellas primeras barreras estaban conformadas por boyas cilíndricas que, de acuerdo con reportes difundidos, llegaron a moverse o ser arrastradas cuando aumentó el nivel del agua. Para evitar desplazamientos, las nuevas estructuras pueden sujetarse mediante cadenas de gran peso conectadas a anclajes de concreto instalados en el lecho del río.
El tramo donde se realiza la instalación es una zona en la que las condiciones del cauce cambian según el nivel del agua, situación que resulta un factor relevante para cualquier infraestructura colocada sobre el río. La fuente consultada no precisa la fecha exacta de la instalación, la dependencia estadounidense responsable ni el número de elementos que integran la nueva barrera, datos que no han sido confirmados.
Por ahora, las imágenes difundidas permiten observar los trabajos de colocación y el cambio en el tipo de boyas empleado frente a Nuevo Laredo. Se desconoce si las autoridades de ambos países han emitido algún posicionamiento oficial sobre la obra.



