La operación reportada por BNamericas y difundida por Transporte.mx busca ampliar la capacidad de carga del corredor que enlaza el corazón industrial de Coahuila con la frontera de Tamaulipas.
Hitachi Rail y la empresa mexicana Recal ganaron los contratos para el desarrollo del tren Saltillo–Nuevo Laredo, una operación valuada en 734 millones de dólares, de acuerdo con el reporte de BNamericas retomado por Transporte.mx. El proyecto modernizará el corredor ferroviario que conecta el corazón industrial de Coahuila con el principal puerto de entrada terrestre de mercancías entre México y Estados Unidos.
De acuerdo con Transporte.mx, que cita el reporte de BNamericas, la adjudicación forma parte de una de las apuestas de infraestructura ferroviaria más ambiciosas del norte de México. La inversión refuerza la estrategia del gobierno federal de colocar al ferrocarril como eje de la competitividad logística del T-MEC, según la información publicada.
El corredor Saltillo–Nuevo Laredo es estratégico para la cadena de valor automotriz del noreste. Por esa ruta transitan componentes de la industria de Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas hacia los mercados estadounidenses, señala el material. La modernización, añade, permitirá incrementar la capacidad de carga, reducir los tiempos de tránsito y disminuir los costos logísticos de las empresas instaladas en el Bajío norteño y en el corredor industrial de la frontera.
Según Transporte.mx, la adjudicación a Hitachi Rail introduce tecnología japonesa de última generación en el sistema ferroviario mexicano. La empresa mexicana Recal participa en la misma operación, según el reporte de BNamericas.
El texto no precisa cómo se reparten los 734 millones de dólares entre ambas compañías, ni los plazos de ejecución, las fechas de inicio de obras o el alcance técnico por tramo. Tampoco incluye confirmación oficial del gobierno federal ni de las empresas involucradas, por lo que esos puntos permanecen sin verificar en el material disponible.
En el mismo reporte, BNamericas señala que el Puerto de Lázaro Cárdenas registra crecimiento operativo en 2026, con alzas en carga contenerizada y granel, lo que lo posiciona como el segundo puerto más activo del Pacífico mexicano. La conectividad ferroviaria del recinto michoacano con el Bajío y el norte del país es uno de los factores que explican ese crecimiento, aunque el cuello de botella aduanero que denuncia el sector sigue limitando su potencial, de acuerdo con la información citada.
Paralelamente, el gobierno de Michoacán firmó un convenio para la construcción de una nueva autopista de la agroexportación en el tramo Uruapan-Zamora, que serviría como ruta más rápida para los camiones de carga que transitan desde Lázaro Cárdenas hacia las zonas agrícolas productoras de aguacate, berries y hortofrutícolas de exportación. La combinación de inversión ferroviaria y vial refuerza la apuesta por la intermodalidad en el corredor Pacífico–Bajío–Frontera Norte, indica el material.
Para el noreste mexicano y para la frontera de Tamaulipas, el anuncio se suma a una serie de proyectos logísticos que buscan agilizar el cruce de mercancías hacia Estados Unidos. La ruta Saltillo–Nuevo Laredo es uno de los puntos donde convergen la producción automotriz de Coahuila y Nuevo León con los cruces fronterizos tamaulipecos.
Por ahora, lo confirmado es la adjudicación de los contratos y el monto global de 734 millones de dólares reportado por BNamericas y difundido por Transporte.mx. Quedan pendientes de confirmación el desglose entre Hitachi Rail y Recal, el calendario de obra y los detalles técnicos del corredor, datos que no aparecen en la información disponible y que serán clave para medir el impacto real del proyecto en los tiempos y costos de la carga que cruza por Nuevo Laredo.
Fuentes: transporte.mx
