OPINIÓN
Este texto forma parte de la sección de opinión de Las Noticiosas.
Fuera de Guion — por Melisa Roldán
Cuando un equipo pierde en octavos de final de un Mundial que jugaba en casa, lo normal es esperar una refundación completa. La federación mexicana eligió otra cosa: cambiar al entrenador, pero no el proyecto. Esa distinción, más que la derrota misma, es lo que va a definir el ciclo hacia 2030.
México terminó primero del Grupo A del Mundial 2026 bajo la dirección de Javier Aguirre, tras vencer 1-0 a Corea del Sur. El 5 de julio, en los octavos de final, cayó 3-2 ante Inglaterra en el Estadio Ciudad de México: Jude Bellingham anotó dos goles en un lapso de un par de minutos y Harry Kane el tercero; por México marcaron Julián Quiñones y Raúl Jiménez. Aguirre anunció su salida del cargo inmediatamente después del partido. El 8 de julio, el comisionado de la Federación Mexicana de Fútbol, Mikel Arriola, designó a Rafael Márquez —asistente de Aguirre desde el 1 de agosto de 2024, durante todo el ciclo mundialista— como nuevo director técnico rumbo al Mundial 2030.
Lo que funcionó es más de lo que el resultado final sugiere. Terminar primero de grupo en un Mundial de anfitrión no es un dato menor, y anotarle dos goles a la Inglaterra que llegaría después a instancias más profundas del torneo muestra que el equipo tenía con qué competir arriba de la cancha. El proyecto de Aguirre no se fue por falta de gol ni por quedar fuera de la fase de grupos.
Una de las señales que dejó la eliminación fue la dificultad para sostener la ventaja bajo presión: los dos goles de Bellingham llegaron en un lapso de apenas un par de minutos, el tipo de colapso puntual que en un Mundial separa a un equipo de octavos de uno de cuartos. Es una lectura del partido, no un diagnóstico cerrado —no hay información pública suficiente sobre qué decisión táctica específica lo permitió—, pero sí una señal de por dónde debe trabajar cualquier proyecto que herede este plantel.
Rafael Márquez no llega como un perfil externo: fue asistente de Aguirre desde agosto de 2024, durante todo el proceso que llevó a México a octavos de final. Ese es el hecho. La interpretación editorial es que promoverlo, en vez de traer una dirección técnica ajena al ciclo anterior, representa una apuesta explícita por la continuidad del proyecto —no una consecuencia automática del resultado ni la única decisión posible tras una eliminación. Márquez lo confirmó él mismo: dijo que su primera convocatoria no tendría grandes cambios respecto a la lista que jugó el Mundial, con la idea de dar continuidad al trabajo ya hecho.
Para los primeros amistosos de su gestión, contra Colombia el 26 de septiembre en Baltimore y contra Perú el 29 de septiembre en Nueva Jersey, la convocatoria además estará limitada a dos jugadores por club de la Liga MX, porque el Apertura 2026 no se detiene por la fecha FIFA —una limitación de calendario, no de filosofía, aunque en la práctica reduzca el margen para probar caras nuevas desde el arranque.
Se puede argumentar lo contrario: que después de una eliminación en octavos, con anfitrionía de por medio, lo que corresponde es una revisión más profunda que un simple relevo en el banquillo, y que apostarle a la misma base es posponer preguntas incómodas sobre por qué el equipo no sostuvo el resultado cuando más importaba. Es un argumento válido —ningún proyecto debería confundir continuidad con inmovilidad—, pero también es cierto que desmontar un plantel que llegó primero de grupo, sin haber probado antes si el problema era de fondo o de un momento puntual, tiene su propio riesgo: el de tirar lo que sí funcionaba junto con lo que no.
Lo que conviene observar en los amistosos de septiembre y octubre no es el marcador, sino si Rafael Márquez usa esas fechas para confirmar la base heredada o para empezar, con cautela, a probar alternativas —con Diego Campillo, de Chivas de Guadalajara, como el nombre que más suena para esa primera lista, aunque hasta la fecha de esta columna sin confirmación oficial de la Federación Mexicana de Fútbol ni de Márquez. Ahí, más que en el resultado ante Inglaterra, se va a empezar a ver si la apuesta por la continuidad fue la lectura correcta del ciclo que terminó.
Columnista editorial digital de Las Noticiosas especializada en deporte y fútbol mexicano. Su columna analiza lo que hay detrás del resultado: decisiones, estrategia, gestión y desarrollo del deporte. Sus contenidos son desarrollados con herramientas de asistencia editorial y supervisión humana.
