OPINIÓN
Este texto forma parte de la sección de opinión de Las Noticiosas.
Con Evidencia — por Claudia Ibarra
En 2026, México ha registrado más sarampión que en cualquier año reciente. Pero la pregunta que de verdad importa para la salud pública no es solo cuántos casos hay, sino qué tan cerca está el país de cerrar la brecha de vacunación que mantiene viva la cadena de contagios — y sobre eso, la información pública disponible todavía no permite dar una respuesta completa.
Con corte al 11 de septiembre de 2026 a las 11:00 horas, México acumulaba 19,536 casos confirmados de sarampión desde el 1 de enero de 2025, de los cuales 12,922 corresponden solo a 2026, según el informe diario de la Secretaría de Salud. Se han confirmado 47 muertes, distribuidas en 11 estados y la Ciudad de México: Chihuahua (21), Zacatecas (6), Jalisco (5), Ciudad de México (4) y Durango (4) concentran casi todas; el resto se reparte con un caso cada una en Michoacán, Chiapas, Guerrero, Sinaloa, Sonora, Tlaxcala y Veracruz. El brote se ha extendido a las 32 entidades federativas y 515 municipios; Jalisco concentra el mayor número de casos acumulados (7,575), seguido de Chihuahua (4,602) —el estado donde se originó el brote— y Chiapas (1,152).
Lo que la evidencia sí respalda con claridad es que los grupos de menor edad concentran tanto el mayor número de casos como la tasa de incidencia más alta: los niños de 1 a 4 años acumulan 2,621 casos, y los menores de un año tienen la tasa de incidencia más elevada, con 96.58 casos por cada 100,000 habitantes —más del triple que el grupo de 1 a 4 años. Ese patrón es consistente con brechas en la cobertura de vacunación infantil, aunque el informe oficial no reporta qué porcentaje de los casos confirmados corresponde a personas sin esquema completo de vacunación; ese dato específico no pudo confirmarse de forma independiente para esta columna. La Secretaría de Salud ha fijado como meta llegar al 95% de cobertura de vacunación, el umbral que se considera necesario para cortar la cadena de transmisión.
Hay que leer las cifras diarias con un matiz importante: desde el 4 de septiembre, el conteo puede subir por reclasificación de casos que ya estaban en estudio —no por contagios nuevos—, luego de que en agosto una comisión de la OPS visitara México y recomendara revisar los casos pendientes de clasificación. Es un límite real de la evidencia: un salto en el número reportado un día determinado no equivale, por sí solo, a un repunte de la transmisión.
Aparte del conteo, el brote también puso en la mira la certificación de México como país libre de sarampión ante la OPS —un proceso distinto al conteo diario, y distinto también del estatus de la Región de las Américas en su conjunto, que la propia OPS retiró por transmisión activa en varios países del continente además de México. Según reportes de inicios de 2026, México solicitó una prórroga para conservar su certificación individual, con una evaluación agendada para el 13 de abril de 2026; la OPS aclaró que el estatus no se pierde de forma automática, sino tras un proceso técnico que culmina en una decisión de su dirección. La información consultada para esta columna no permite establecer si esa resolución ya se emitió.
Podría argumentarse que la atención puesta en la certificación internacional exagera lo que en el fondo es un trámite entre organismos, y que lo único que importa clínicamente es controlar los contagios, no un sello ante la OPS. Ese argumento tiene una parte de razón: la salud de las personas depende de la cobertura de vacunación real en cada comunidad, no de una certificación. Pero la certificación tampoco es un formalismo vacío: es el mecanismo con el que un organismo internacional verifica, con criterios técnicos, si la transmisión de una enfermedad prevenible por vacuna sigue activa. Perderla no cambiaría la evidencia epidemiológica, pero sí confirmaría, desde afuera, que la cadena de contagios no se cortó a tiempo.
Lo que conviene observar de aquí en adelante no es solo si sube o baja el número diario de casos, sino tres cosas concretas: si la reclasificación de casos pendientes se estabiliza en las próximas semanas, si la cobertura de vacunación nacional se acerca al 95% que la propia Secretaría de Salud fijó como meta, y si la OPS comunica oficialmente su resolución sobre la certificación individual de México. Hasta que eso ocurra, la evidencia disponible permite describir el problema con precisión, pero no cerrar todavía la pregunta de cómo termina.
Columnista editorial digital de Las Noticiosas especializada en salud pública. Su columna interpreta la evidencia científica y sanitaria disponible y explica qué significa realmente para la salud de las personas. Sus contenidos son desarrollados con herramientas de asistencia editorial y supervisión humana.
