La subsecretaria de Educación Básica, Nora Hilda de los Reyes Vázquez, afirma que los cambios se rigen por un proceso nacional y que ninguna escuela puede quedarse sin docente.
Los cambios y movimientos de maestros en Tamaulipas se realizan bajo un proceso nacional y transparente, en el que se toman en cuenta las necesidades de cada escuela y el perfil y la antigüedad del docente, informó Nora Hilda de los Reyes Vázquez, subsecretaria de Educación Básica de la Secretaría de Educación de Tamaulipas (SET). El dato importa más allá del ámbito administrativo: de esa distribución depende que los 647 mil alumnos de Educación Básica del estado tengan un maestro frente al grupo, sobre todo en las zonas rurales.
De acuerdo con la funcionaria, en los procesos regulares realizados recientemente se han concretado alrededor de mil 200 cambios de maestros. Sin embargo, no todas las solicitudes pueden resolverse de inmediato: cuando no existen las condiciones necesarias, el movimiento se posterga.
¿Qué condiciones son esas? La subsecretaria enumeró los criterios que se evalúan antes de autorizar una reubicación: los años de servicio y la antigüedad del docente, la existencia de un espacio disponible en el nuevo centro de trabajo y, de manera especial, la garantía de que la escuela de origen no quede sin personal. Ese último punto es el que explica por qué un cambio aparentemente sencillo puede tardar.
“Maestro que sale es maestro que tiene que estar repuesto en cada una de las comunidades y escuelas”, puntualizó de los Reyes Vázquez. En términos prácticos, la SET no puede mover a un docente si con ello deja a un grupo sin instructor, aunque el docente tenga derecho a solicitar el cambio por antigüedad.
La escala del sistema educativo tamaulipeco ayuda a entender la complejidad del reparto. La Educación Básica atiende a 647 mil alumnos, y entre las escuelas que requieren atención prioritaria están las 777 instituciones rurales, donde el margen de maniobra para cubrir una vacante es más estrecho que en las zonas urbanas. En esos planteles, un solo docente puede ser la diferencia entre que los niños tengan clases o no.
El proceso no se decide de forma discrecional en cada entidad: la subsecretaria describió los movimientos como parte de un mecanismo de alcance nacional, sujeto a criterios comunes. Eso significa que las solicitudes de cambio compiten entre sí por plazas y que el orden de atención depende de la antigüedad y de la disponibilidad real de espacios.
El material consultado no precisa fechas ni calendarios para próximas rondas de cambios, ni cuántas solicitudes permanecen pendientes de resolución. Tampoco detalla cuántos de los mil 200 movimientos corresponden a escuelas rurales o urbanas.
En la práctica, el criterio que ordena estos movimientos deja un mensaje para los docentes que buscan un cambio de centro de trabajo: la antigüedad y el perfil pesan, pero la prioridad es que ningún plantel, y en particular ninguna de las 777 escuelas rurales del estado, quede sin maestro. La SET no ha dado a conocer las fechas de las siguientes etapas de reubicación ni el número de solicitudes que siguen sin resolverse.

