La Coordinación de Administración y Servicios Escolares sustituye a la Dirección de Administración Escolar, que estaba a cargo del concurso de ingreso, tras las fallas del examen en línea.
El rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Leonardo Lomelí, creó la Coordinación de Administración y Servicios Escolares, instancia que sustituye a la Dirección de Administración Escolar, la cual se encargaba del concurso de ingreso a bachillerato y licenciatura. El cambio, reportado por La Jornada, responde a la crisis institucional que derivó de las fallas en el examen en línea. La decisión importa más allá del organigrama universitario: toca directamente el proceso mediante el cual miles de aspirantes obtienen —o no— un lugar en la universidad más grande del país, y por ello cualquier ajuste en su operación se traduce en incertidumbre o certeza para quienes buscan ingresar.
De acuerdo con la información publicada por La Jornada, la nueva Coordinación de Administración y Servicios Escolares no es una oficina añadida a la estructura previa, sino un reemplazo: la Dirección de Administración Escolar deja de ser la responsable del concurso de ingreso a bachillerato y a licenciatura. Es decir, cambia la dependencia que organiza, administra y operará el mecanismo de selección de nuevos alumnos.
El motivo declarado es la crisis institucional que atravesó la UNAM a causa de las fallas en el examen en línea. Conviene precisar qué está en juego: un concurso de ingreso no es un trámite administrativo menor. Define quién entra a estudiar, con qué instrumento se evalúa a los aspirantes, cómo se califican esas pruebas y qué recursos tienen los estudiantes si consideran que el resultado no refleja su desempeño. Cuando ese engranaje falla —como ocurrió con el examen en línea—, el daño no se limita a la imagen de la institución: deja a los aspirantes y a sus familias sin certezas sobre un proceso que ordena, en la práctica, su siguiente año de vida.
Por eso la creación de una coordinación nueva importa aunque el cambio pueda leerse como un ajuste interno. Sustituir al área responsable equivale a reconocer que el modelo anterior no funcionó y a colocar la operación del ingreso bajo otra estructura. Para el lector no especializado, la pregunta relevante es qué cambia en la práctica: si la evaluación volverá a aplicarse en línea o de otra forma, si habrá ajustes en los calendarios y si se modificará la manera en que se atienden las inconformidades de los aspirantes.
La fuente consultada no precisa la fecha en que la coordinación comenzó a operar, no identifica a la persona que la encabezará, no detalla su estructura ni su presupuesto, y tampoco indica si la Dirección de Administración Escolar desaparece por completo o se transforma en otra figura. Tampoco se ha confirmado si el mecanismo de selección del próximo concurso de ingreso será distinto al anterior. Estos datos no aparecen en la información disponible y no se han confirmado por otras vías.
La prueba práctica para la nueva Coordinación de Administración y Servicios Escolares llegará con el siguiente concurso de ingreso: será el primer proceso completo bajo su responsabilidad. Hasta que la UNAM publique la convocatoria correspondiente y precise cómo se evaluará a los aspirantes, la única certeza es quién deja de estar a cargo. Sobre las fechas, el esquema del examen y la persona que dirigirá el área, la información sigue pendiente.

