Dueños y encargados lamentan el impacto del cerco policiaco y las vallas metálicas en el acceso al primer cuadro de la ciudad.
El 15 de septiembre, comerciantes del Centro Histórico de la Ciudad de México cerraron sus establecimientos desde las 15 horas, tras el caos generado por las restricciones de acceso en el marco de las celebraciones del Grito de Independencia.
Los dueños y encargados de comercios en el Centro Histórico manifestaron su descontento, asegurando que el día fue considerado como “el día del ambulantaje” debido al descontrol que provocaron las vallas metálicas y el cerco policiaco. Estas medidas de seguridad, implementadas para controlar la afluencia de personas en el festejo, dificultaron el acceso de los peatones y el tránsito vehicular, lo que forzó a muchos comerciantes a bajar cortinas antes de lo habitual, afectando seriamente sus ventas y operaciones durante uno de los eventos más importantes del año. Los comerciantes señalaron que, en lugar de favorecer el comercio formal, las restricciones beneficiaron al ambulantaje, que se proliferó en las calles aledañas.
La situación generada el 15 de septiembre ha suscitado un debate entre los comerciantes sobre la necesidad de encontrar un equilibrio entre la seguridad pública y la viabilidad económica de los negocios en el Centro Histórico, un tema que probablemente se discutirá en las próximas semanas.

