Se plantea la creación de un registro que permita a los ciudadanos decidir sobre sus cuentas digitales sin incluir estas decisiones en un testamento patrimonial.
Un nuevo proyecto de ley en la Ciudad de México busca que las personas puedan establecer instrucciones sobre el manejo de su identidad digital después de su fallecimiento. Esto incluye cuentas en redes sociales, correos electrónicos y archivos en la nube.
La propuesta fue presentada por el diputado Pedro Haces Lago y sugiere un registro exclusivo para administrar la identidad digital, sin que esto afecte otros aspectos del testamento patrimonial. La iniciativa tiene como objetivo simplificar la gestión de cuentas digitales, evitando que los familiares deban pasar por trámites complicados para acceder a la memoria digital de un ser querido. La idea principal es que a través del sistema Llave CDMX, los ciudadanos puedan decidir si sus perfiles deben ser eliminados, conservarse como conmemorativos, o transferirse a otra persona después de su muerte.
La propuesta también plantea que el procedimiento sea gratuito, voluntario e irrevocable. De acuerdo con Haces Lago, el 90.5% de los hogares en la Ciudad de México tiene acceso a internet y el 91% está activo en redes sociales, lo que subraya la necesidad de contar con un marco legal claro sobre cómo manejar estos perfiles tras el fallecimiento.
El mecanismo no reemplazaría al testamento tradicional, ya que el Código Civil capitalino ya reconoce la existencia de bienes digitales en testamentos, pero ofrece una alternativa más accesible para quienes no deseen elaborar un documento completo de sucesión. Esta medida se basa en la premisa de que la privacidad y la voluntad de una persona no deberían terminar con su muerte.
Con esta iniciativa, los habitantes de la Ciudad de México tendrían una nueva herramienta para tomar el control de su legado digital, garantizando que su memoria en el mundo digital esté protegida y administrada de acuerdo a sus deseos. Esta propuesta ya ha sido turnada a las comisiones correspondientes para su dictaminación, lo que abrirá el camino a un debate importante sobre la identidad digital en la era moderna.

